En septiembre de 2015, más de 150 jefes de Estado y de Gobierno se reunieron en la histórica Cumbre del Desarrollo Sostenible y aprobaron la Agenda 2030.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluyen desde la eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades.
La Agenda plantea 17 Objetivos con 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas:
Los Estados miembros de la Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la:
“Transformar Nuestro Mundo” es el lema de la Agenda 2030, la nueva agenda internacional que desgrana los objetivos de la comunidad internacional en el periodo 2016-2030 para erradicar la pobreza y favorecer un desarrollo sostenible e igualitario.
Los ejes centrales en los que se basa la Agenda 2030 son:
El consumo y la producción mundiales (fuerzas impulsoras de la economía mundial) dependen del uso del medio ambiente natural y de los recursos de una manera que continúa teniendo efectos destructivos sobre el planeta.
El progreso económico y social conseguido durante el último siglo ha estado acompañado de una degradación medioambiental que está poniendo en peligro los mismos sistemas de los que depende nuestro desarrollo futuro (y ciertamente, nuestra supervivencia).
La pandemia de la COVID-19, nos ha ofrecido la oportunidad de elaborar planes de recuperación, sobre patrones de consumo y producción hacia un futuro más sostenible.
El consumo y la producción sostenible, consisten en:
Menos del 3% del agua del mundo es fresca (potable), de la cual el 2,5% está congelada en la Antártida, el Ártico y los glaciares.
Por tanto, la humanidad debe contar con tan solo el 0,5% para todas las necesidades del ecosistema, del ser humano y de agua dulce.
El ser humano está contaminando el agua más rápido de lo que la naturaleza puede reciclar y purificar el agua en los ríos y lagos.
Más de 1.000 millones de personas aún no tienen acceso a agua potable.
El uso excesivo de agua contribuye a la escasez de agua mundial.
El agua nos la regala la naturaleza, pero la infraestructura necesaria para gestionarla es costosa.
Si todas las personas del mundo utilizarán bombillas de bajo consumo, el mundo se ahorraría 120.000 millones de dólares al año.
A pesar de los avances tecnológicos que han promovido el aumento de la eficiencia energética, el uso de energía en los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) seguirá creciendo
El consumo doméstico y comercial de energía es la segunda área de uso de energía que más rápidamente ha crecido, después del transporte.
Se prevé un aumento de los kilómetros de vehículos.
El transporte aéreo mundial se ha triplicado.
Los hogares consumen alrededor de un 30% de la energía mundial y contribuyendo al incremento de las emisiones de CO2.
La participación de las energías renovables en el consumo final de energía, está creciendo durante el 2022
Los impactos ambientales más graves en los alimentos se producen en la fase de producción (agricultura y procesamiento de alimentos).
Los hogares también influyen en estos impactos a través de sus hábitos y elecciones dietéticas, lo que afecta el medio ambiente a través del consumo de energía relacionada con los alimentos y la generación de residuos.
Cada año, se calcula que un tercio de todos los alimentos producidos, equivalentes a 1.300 millones de toneladas por valor de alrededor de 1.000 millones de dólares, terminan:
Con estas cifras, hay que pensarse muy bien nuestros hábitos de consumo, en nuestras manos está poner freno al deterioro del planeta. Dejemos a las generaciones futuras un mundo mejor.